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Reflexiones

La ciencia, el relativismo y la verdad.

Un pensamiento sobre el valor de la verdad y la distorsión de su significado.

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En su libro “Modernidad Líquida” Zigmund Bauman explica cómo la sociedad ha pasado de verdades absolutas a verdades relativas. Esta idea de que nadie tiene la verdad absoluta sino que todos tenemos algo de la verdad es el pensamiento que rige hoy en la sociedad y en la postmodernidad. Cuando alguien afirma que no existen verdades absolutas sino que las verdades son relativas, yo tengo todo el derecho a cuestionar esa afirmación, porque si no existen verdades absolutas, ¿porque yo habría de asimilar como absoluta una afirmación que en sí misma parte de la premisa de ser relativa?.

C. S. Lewis dice la siguiente frase: “El hombre de hoy está firmemente parado con sus 2 pies en el aire.”

Cuando todo se licúa y se pierde lo sólido, no tienes piso para dar soporte.
Los griegos y sofistas tenían la idea de la internalizacion de la verdad, es decir que la capacidad de razonar y reflexionar construía la verdad, esta estaba dentro de los sujetos.
Respecto de este tema los Judeocristianos tienen el planteamiento de que la verdad no está en el hombre sino fuera de él, es decir que la verdad es algo supremo que se debe alcanzar.

Hay quienes dicen que la única verdad es la científica, es decir “Solo creo en aquello que la ciencia dice que es verdad”. De ahí la famosa frase “A ciencia cierta”, casi como una especie de prueba de veracidad. Existen dos definiciones de ciencia: la Aristotélica y moderna. Aristóteles decía que sólo es ciencia aquellas metodologías que pueden observar causas que te lleven a conclusiones certeras. Ejemplo: Las matemáticas, la metodología siempre te llevará a las mismas conclusiones objetivas. Pero veamos que pasa con la psicología. El padre del psicoanalisis Freud concluyó que la homosexualidad es una desviación de la conducta, sin embargo hoy los psicólogos modernos contradicen esta declaración.

Hace un par de años la ciencia aseguraba que existían 9 planetas pero hoy sabemos que no es así. Decían que el universo se estaba contrayendo pero ahora sabemos que se está expandiendo. Decían que la velocidad de la luz era 200 mil km x segundo pero hoy ellos mismos han dicho que no es así. Hoy la ciencia no puede decirnos que es un hombre, porque aunque la biología con un solo cabello puede atraves del ADN establecer si es hombre o mujer, hoy no sirve lo que indique la biología, porque lo importante es como es lo que el sujeto se siente. Puede ser biológicamente mujer pero se siente hombre y viceversa.

El relativismo está desmoronando todos los valores de la sociedad, el respeto, la familia, y así esta cada día socavando profundamente todos los fundamentos que sostienen un soporte. Hasta el lenguaje lo han querido modificar con artículos neutros: ellas, ellos y “elles”.

¿Es la ciencia mala? De ninguna manera. La actual definición de ciencia está siempre sujeta a la observación y evaluación mediante los mecanismos tecnológicos que en la actualidad proporcionan mayor precisión para obtener más acertadas resoluciones.
Esto sin dudas nos lleva a la conclusión de que la ciencia es un aporte y una herramienta puesta al servicio de los hombres, pero nada sabe ésta de las cosas más trascendentes de la vida humana, nada tiene que decirnos frente al bien o el mal, nada nos puede decir de la ternura ni del sufrimiento, nada de la eternidad, nada sabe ella del cielo o el infierno.

En Juan 18:37 Jesús ante pilato, declara: “yo he venido a dar testimonio a la verdad.” “Ahí está la respuesta, la verdad es del cielo, la verdad es divina, la verdad es absoluta y es revelada” ¿Como es posible creer en ese discurso de que tu tienes tu verdad, yo tengo mi verdad, y esas 2 verdades se contraponen entre sí?. La verdad no es granulada sino fibrosa. Ejemplo: Si usted toma una pequeña punta de una raíz de un árbol y a 30 metros toma otro fragmento de raíz, ambas si comienza a descubrirlas lo llevarán al mismo tronco. La etimología griega de verdad es Asfaleia de donde deriva asfalto. Es interesante notar que la verdad es sólida y no liquida, y ésta nos proporciona certezas y no incertidumbres.

Jesús frente a Pilato utilizó un artículo definido: “la verdad”. No dijo una verdad, un postulado, una teoría de la verdad, ni tampoco habló de las verdades. Jesús fué claro: “La verdad”, en singular. Esto la hace exclusiva y excluyente, porque anula todos los otros conceptos fuera de sus parámetros. Jonathan Edwards declaró: “La verdad es todo aquello coherente con la esencia y el ser de Dios”, es decir todo lo que Dios dice que es verdadero lo es, lo que el dice que es falso es falso, lo que el dice que es pecado es pecado.

No intente armar un hilo conductual colocando un 99% de agua pura y 1% de agua contaminada, porque usted no se la tomaría. De esta misma forma no es posible acomodar verdades bíblicas y encajar una feroz herejía incoherente a toda lógica bíblica.
Muchas personas practican medias verdades para calmar conciencias, otros para manipular a los ignorantes y obtener dividendos de eso. La palabra del Señor yo debo adoptarla y no adaptarla porque obediencia parcial es desobediencia completa.

– Jesús dijo: “Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.” Juan 18:37
– Jesús dijo: “Y conocereis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:31
“Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por mí.” Juan 14:6
“Santificalos en tu verdad, tu palabra es verdad.” Juan 17:17
– “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3

Dios nos ayude para mantener nuestras convicciónes en medio de una sociedad que al igual que el Imperio Romano se desploma a pedazos.

Por favor amados míos no vayan a creer que semejante pensamiento es de mi autoria, todo lo que escribí es lo que he aprendido leyendo y escuchando a los que si saben. Espero que a más de alguien le sirva.

¡Bendiciones!


Publicado originalmente por el Pastor Leonardo Mardonez. Usado con permiso de su autor.

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Decadencia espiritual de la iglesia de hoy.

“¿Está preparada esta iglesia para la vida eterna en el reino de Cristo? Por supuesto que nó.”

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Imagen: Reflective triangles photo by Erik Eastman (@erikeae) on Unsplash.

Vivimos en un tiempo de una terrible crisis espiritual, de un cristianismo sin compromiso, solo de palabras. Lo he visto durante años.

Cuando enseñas de santidad, las personas se van de la congregación a otra donde no le incomoden. Si enseñas a orar, se duermen, se aburren. Si les das una responsabilidad se desmoronan. Si les enseñas sobre conocer a Dios y su reino espiritual, te miran cara de que hablas algo extraño, totalmente fuera de su realidad. Si corriges, entonces no tienes amor, eres duro o legalista. Si oramos en la noche, dicen que no pueden por el trabajo, pero en las celebraciones de todo tipo pueden dormir en la madrugada. Llegan tarde a los cultos, pero al médico o para concretar un negocio en el horario perfecto. La predicación es muy larga, pero pueden ver sin problemas películas de 2 horas. Las conversaciones son fútbol, política, trabajos, pero Jesús no está en sus conversaciones. La ira y el odio a flor de piel. Exigen sus derechos con vehemencia, pero no cumplen sus responsabilidades con Dios. L@s jóvenes prefieren un novio o novia no cristianos que a Jesús, diciendo que lo convertirán y al poco tiempo sus vidas están tristes y frustradas. Veo muchos pastores entregar sus vidas, sus familias y todos sus recursos para ayudar, servir, aconsejar, sacar demonios, consolar, acompañar, y después ser sumamente criticados por aquellos que siempre amaron con sinceridad, porque no entienden al pastor o no están de acuerdo con él, o porque ellos le exigen mucho más como pastor, debe ser perfecto. Económicamente, solo las sobras para la gran comisión, y mucho menos en pensar hacer lo que dice la palabra, sobre hacer partícipe de todo bien al que enseña la palabra, pero para cosas temporales y materiales no se miden gastos. Para terapias, psicólogos, se gastan fortunas, crisis de identidad que cerca de la presencia de Dios no existirían. Los trabajos son los ídolos. Los títulos universitarios son todo, eso asegurará su futuro laboral y su bienestar, pero eso no asegurará su vida eterna. Por eso la mayoría de las iglesias se han hecho al gusto del cliente, cómodas, sin exigencias, para que no abandonen la congregación, pero viven una fantasía porque ¿Este tipo de iglesia podrá subir con Jesús? ¿Está preparada esta iglesia para la vida eterna en el reino de Cristo? Por supuesto que nó.

Hay mucho por hacer porque Dios aún así sigue amando a la iglesia y al mundo, no quiere que nadie se pierda.

¿Ganas de abandonar? Sí.
¿Cansado? Muchísimo.
¿Vacaciones? Mejor un año sabático.

Peeeeero, por eso el padre nos dio su Espíritu, él hace toda la diferencia, él cambia nuestra perspectiva, él nos renueva, él nos da fe, él nos dice: todo es posible, quiero que sigas. Él nos da identidad cuando los que no valoran a Dios tampoco nos valoran como personas y nuestro trabajo.

¿Palabras duras? Sí, pero verdaderas. Las palabras de Dios hieren, pero hieren para sanar de verdad.

Aunque suene todo lo que digo muy pesimista, tengo mucha esperanza, tengo la fe que da el Señor, tengo su gozo. ¡Heme aquí Señor, usa esto pequeño y haz grandes cosas! ¡Transfórmanos! ¡Todos lo necesitamos!
Siempre habrá aquellos pocos que escuchan la voz del Espíritu y entienden que en el camino del sacrificio está la verdadera bendición.

Publicado originalmente por Mauricio Gonzalez, Pastor de Iglesia EPES (En El Poder del Espíritu Santo). Título por equipo editorial de SaetaMedios.com.

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Dios No Está Muerto 3 [Comentario].

“No puedes apagar el odio con más odio” es la frase que resume de mejor manera la idea central.

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La saga ha llegado a su fin. La tercera parte de Dios no está muerto viene a culminar el exitoso y buen recibimiento que tuvieron sus 2 predecesoras y la verdad es que es un gran cierre.

Solemos comentar que las terceras partes nos vienen a confirmar que la primera entrega siempre es la mejor, pero Dios no está muerto 3 derriba categóricamente este creencia, siendo, sin lugar a dudas la mejor versión que hemos visto de esta cinta que inició el 2014 planteándonos la defensa de la fe.

Dios no está muerto 3 es distinta: es actual y me atrevo a decir que la versión más protestante de las 2 anteriores. Nos presenta un conflicto interno pastoral y un conflicto generalizado socialmente. Protestas, atentados, ataques, problemas legales, apedreos, son parte activa del film y de lo que están viviendo y que podrían vivir otras congregaciones en los años venideros.

El pastor Dave es, en esta ocasión, el protagonista de la historia. Una historia dura, cruel y compleja de llevar, pues ¿cómo se supone que actúas ante el asesino de tu pastor ayudante y mejor amigo? Y ¿cómo actúas cuando te quieren quitar el templo que tus padres te heredaron? Todas estas problemáticas aquejan al protagonista y al mismo tiempo desafían al espectador.

En este contexto gira la trama de la película, una trama bien urdida y bien pensada, que lleva a situarse en la posición del Pastor Dave, a empatizar con la situación vivida y hasta atreverse a definir qué hacer en su lugar.

“No puedes apagar el odio con más odio” es la frase que resume de mejor manera la idea central. En un mundo en que hay odio, racismo, discriminación, marchas y protestas de todo tipo, es necesario que el cristiano defienda sus creencias, su libertad de culto y que se respete lo que cree. Pero ¿de qué forma se está llevando esta defensa, de qué forma el cristiano pone el nombre de Dios por delante?

Sin lugar a duda, es recomendable ver esta película, a pesar de algunos problemas de efectos especiales propios de este cine incipiente, cumple cabalmente el objetivo que uno espera antes de verla. Está muy bien direccionada para su público, lleva la cuota perfecta de emoción y hasta tiene algunos espacios para las risas, pero lo más destacable es que deja claro la importancia de ser luz en la oscuridad y no volverse parte de la oscuridad.

Si fue parte de las dos entregas anteriores de Dios no está muerto o si nunca ha visto esta historia, esta tercera entrega debe estar si o si dentro de su listado de películas cristianas. Es la mejor, la más completa y la que nos dejará pensando en la labor del pueblo cristiano de mejor manera.

Invite a su pastor, invite un hermano de su congregación, y en especial recomiéndesela a los hermanos y hermanas problemáticos, esos a los que les gusta pelear en la tv, calles y marchas.

SOBRE EL AUTOR: Alberto es Relacionador Público de profesión, líder nacional de Agrupación Juvenil Cristiana (AJUCRIS) y miembro de la iglesia pentecostal Misión La Voz de Cristo.

Fuente: Revista Pensamiento Pentecostal.

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Enfocando nuestra alabanza: la infinitud de Dios y nuestra satisfacción en Él.

¿Conozco al Dios que adoro?, ¿En que pensamos cuando participamos en el canto congregacional?, ¿Estamos verdaderamente enfocados en la grandeza y gloria infinita de Dios cuándo cantamos?

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Recuerdo haber escuchado la palabra “Infinitud” por primera vez en la Conferencia Volviendo Al Evangelio 2015, en Valparaíso, Chile. El expositor era el pastor – y amigo – Caleb Fernández, cito:

Hace un buen tiempo estoy trabajando este tema de la ‘Infinitud, la satisfacción en Dios’, y yo me encuentro con un dilema, en que en realidad, cuando hablamos de Infinitud vamos a los libros de Teología y nos dicen que la Infinitud es un Dios que no tiene límites en su ser y sus atributos, nos dicen que la Infinitud tiene que ver con que no está condicionado por el universo, por el tiempo y por el espacio… ahí vamos imaginando el tipo de Dios que tenemos, inmenso en sus características… nos dicen que es en lo intensivo y no en lo extensivo, es decir, que no está limitado por la cantidad de su sustancias… nos dicen que los aspectos de su Infinitud es su perfección, soberanía, eternidad e inmensidad, nos dicen que nada de lo que fue creado le puede dar identidad, y también, todo lo que él ha creado tampoco le puede dar identidad. Nos dicen que nada lo define, porque es ajeno absolutamente a nosotros […] Ahí yo entro en crisis y comienzo a pensar ¡¿Qué tipo de Dios adoro?! ¡¿A quién estoy conociendo?! ¡¿Quién es este Dios?! […] todo lo que pueda decir, todo lo que pueda pensar acerca de él, es limitado, es inferior a lo que es él […] toda afirmación teológica, aún las expresiones más elevadas serán trivialidades comparadas con él […] esa es mi crisis.

Comparto esta crisis. Adoramos ignorando sin saber quién es Dios y lo reducimos a una percepción de Dios. ¿Conozco al Dios que adoro?, ¿En que pensamos cuando participamos en el canto congregacional?, ¿Estamos verdaderamente enfocados en la grandeza y gloria infinita de Dios cuándo cantamos?

El punto de partida: explorando y conociendo la infinitud de Dios.

Me encanta como Los Salmos nos describen e invitan a tener un enfoque claro en la grandeza de Dios:“¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza”. “Alabad al Señor, naciones todas; alabadle, pueblos todos. Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya!”. Aquí nos encontramos con el punto de partida: Infinitud. Una y otra vez – a lo largo de todos los Salmos – nos encontramos con conceptos como “grandeza” y “eternidad”. Los músicos de las iglesias locales debemos ser capaces de recordarle estos conceptos a la congregación cada momento de la alabanza corporativa. Debemos ayudar a las personas a ver por medio de los ojos de la fe la infinitud de Dios y que esta es eterna. ¡No cambia!

Los Equipos de Alabanza deberían convertir las palabras de David, escritas en Salmos 34:1-3, en un lema personal: “Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Alabaré al Señor con toda el alma. ¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también! ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza! ¡Exaltemos a una voz su nombre!”. Que gran responsabilidad tenemos por delante: “Alégrense… únanse… reconozcan su grandeza”

Nuestro propósito no es presentar los mejores arreglos musicales, jamás lo ha sido. Nuestro propósito se encuentra en el acto mismo de alabanza que anima e invita a la congregación a exaltar la grandeza del Señor, recuerda sus promesas y agradece sus bendiciones. ¡Debemos trabajar para que la congregación vea la infinitud de Dios en las alabanzas que entona!

El desarrollo: siendo claros en la infinitud de Dios.

Estas invitaciones nos llevan no solo a tener pasión por Dios, sino que también a tener temor por lo que debemos hacer. En ocasiones podemos tropezar con nuestro enfoque debido a nuestra naturaleza caída y dejarnos llevar por un atributo específico por cual nos sentimos cautivados, a tal punto, que podemos rebajar a Dios en un ídolo.

Para explicar esto de mejor manera, te planteo un atributo de Dios: el amor. La mayoría de las canciones hoy declaran que Dios es amor (ciertamente lo es según 1 Juan 4:8), el problema es cuando solo cantamos eso y dejamos los demás atributos de lado, tomando el amor de Dios como si ese fuera su “atributo único” o “atributo superior”, o incluso podemos referirnos al amor de Dios como si nos estuviéramos refiriendo al amor humano. Ante esto, el puritano John Owen nos advierte: “No debemos permitirnos estar satisfechos con ideas vagas del amor de Cristo las cuales no presentan nada de Su gloria a nuestras mentes”. ¡Recuerda que el amor de Dios es Santo, no es como el tuyo o el mío! Recuérdate a ti mismo y a la congregación que diriges que cuando cantas sobre el amor de Dios, es correcto cantar que Dios es amor, pero eso no quiere decir que podemos pecar (sabiendo que estamos pecando) y cantar a Dios al mismo tiempo. Recuérdate y recuérdales: “Buscad…la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” y “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy Santo”. Ante tan duro recordatorio ¿Qué haremos ante esto? Pues apuntar a Cristo: “santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. ¿Puedes ver la fuente de esta claridad?, la fuente es la misma Palabra de Dios.

La forma de ser claros en la infinitud de Dios es cantando las verdades del Evangelio, escritas por Dios mismo por medio de aquellos que contemplaron la infinitud de Dios, en la Biblia.

Mi deseo es que podamos entender esto: Si nuestros cantos no son específicos sobre la naturaleza, el carácter y las obras de Dios, nosotros tenderemos a asociar la adoración con un estilo de música, un estado emocional intensificado, un tipo de arquitectura, un día de la semana, una reunión, un estado de ánimo reverente, un tiempo de cantar o un sonido. Pensaremos en todas las cosas que acompañan a la adoración en vez de pensar en el Dios al cual estamos adorando. Y aún peor, crearemos nuestras propias imágenes de Dios, representándolo como nos guste.

La meta final: sintiéndonos satisfechos en la infinitud de Dios.

Al enfocar nuestra alabanza en infinitud de Dios descrita en la Palabra, encontramos un placer y satisfacción de consecuencias eternas que afectan nuestros sentimientos al alabar. El pastor John Piper en una oportunidad escribió: “Donde los sentimientos por Dios están muertos, la adoración está muerta”. ¡Que verdad encontramos aquí! A lo largo de todas las Escrituras vemos que una y otra vez los autores no solo hablan teológicamente, sino que también expresan sus sentimientos provocados por la infinitud de Dios:

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!”

“¡Amad al Señor, todos sus santos! El Señor preserva a los fieles”

“Anhelo con el alma los atrios del Señor; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida”

Podría seguir citando versos, son muchos. Mi punto aquí es demostrar que cuando exploramos, conocemos y experimentamos la infinitud de Dios en nuestras vidas, nuestra alabanza cobra vida ¡se vuelve vibrante! ¡Dios se glorificada cuando nos sentimos satisfechos en Él, expresando la alegría de conocerlo y ser conocido por Él! Todo esto a punto al hecho de que Dios es digno.

Lo más sublime de todo esto es el hecho que, aunque logremos conocer la suprema infinitud de Dios, jamás será suficiente. Ni siquiera la eternidad nos bastará. Él es inmensamente infinito. Podemos poner toda nuestra vida para dedicarnos a conocer a Dios en todos sus atributos para poder alabarle de mejor manera, pero aun así, no será suficiente. Te comparto unas palabras de Isaac Watts:

Nunca podremos ser demasiado frecuentes o demasiado solemnes en la entrega total de nuestras almas a Dios y en comprometer nuestras almas haciendo un voto de ser del Señor para siempre: amarle sobre todas las cosas, tenerle, esperar en Él, caminar Sus caminos en santa obediencia y esperar por Su misericordia hasta la vida eterna.

Conclusión.

Tanto los Equipos de Alabanza, como todo el pueblo de Dios, debemos enfocar los cantos corporativos a la infinitud de Dios, ciertamente nuestro lenguaje queda pequeño al lado de lo eterno de Su majestad y gloria reflejada en todos sus atributos. Pero debemos tomar la responsabilidad como nos exige Dios en las Escrituras.

Debemos asegurarnos de que las verdades bíblicas se han proclamadas con una pasión y afecto santo, centrado en Cristo, por medio de canciones. Para que así, la congregación tenga la oportunidad de exaltar con cánticos que inviten al asombro en la contemplación de la infinitud suprema de Dios.


Fuente: CantemosElEvangelio.com. Tomado con permiso de su autor (@aaroncastromusica).

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